La testosterona tiene efectos antiinflamatorios al reducir citoquinas proinflamatorias y mejorar la producción de óxido nítrico en el endotelio de nuestras arterias.
Múltiples estudios han demostrado que la terapia de reemplazo de testosterona (TRT) puede mejorar el perfil lipídico reduciendo los niveles de colesterol LDL y aumentando el colesterol HDL.
Dr. Alfonso Galán González – Equipo Médico Neolife
La testosterona tiene un papel fundamental en la modulación de la coagulación y la homeostasis vascular, reduciendo la posibilidad de trombosis arterial
La testosterona es una hormona clave en la salud metabólica y cardiovascular en hombres y mujeres. Su impacto en la aterosclerosis ha sido un área de creciente interés en la investigación médica, con evidencia que sugiere que niveles óptimos de testosterona pueden ofrecer protección contra la enfermedad cardiovascular al modular múltiples mecanismos biológicos. En este Newsletter, exploraremos los efectos de la testosterona sobre el metabolismo lipídico, la inflamación, la función endotelial y la estabilidad de la placa aterosclerótica. Hace ya algún tiempo, escribimos en estas páginas sobre la aterosclerosis y la vida de la placa (aquí).
Pues bien, no es el objetivo de este Newsletter volver a contar cómo se forma la placa en nuestras arterias, más bien explicar cómo la testosterona influye, positivamente, en cada paso que lleva al desarrollo y crecimiento de la placa de ateroma. Por dejarlo claro, tener buenos niveles de testosterona hace que todos esos fenómenos que llevan a obstruir nuestras arterias, NO ocurran.
Testosterona y su efecto anti-aterogénico. Modulación de los lípidos plasmáticos y reducción del colesterol
Un aspecto clave en la relación entre testosterona y aterosclerosis es su influencia en los lípidos plasmáticos. Múltiples estudios han demostrado que la terapia de reemplazo de testosterona (TRT) puede mejorar el perfil lipídico reduciendo los niveles de colesterol LDL y aumentando el colesterol HDL.
- Reducción del colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad):
- La testosterona regula la expresión de receptores de LDL en el hígado, favoreciendo su captación y eliminación.
- Reduce la oxidación de LDL, disminuyendo su impacto inflamatorio en la pared arterial.
- Aumento del colesterol HDL (lipoproteína de alta densidad):
- Promueve el transporte reverso de colesterol, permitiendo que el HDL elimine colesterol de las arterias.
- Reducción de triglicéridos:
- Aumenta la actividad de la lipoproteína lipasa, facilitando la depuración de partículas ricas en triglicéridos que contribuyen a la aterosclerosis.
Testosterona y su efecto anti-aterogénico. Acción Antiinflamatoria y protección del endotelio vascular
El papel de la inflamación en la aterosclerosis está bien documentado. La testosterona tiene efectos antiinflamatorios al reducir citoquinas proinflamatorias y mejorar la producción de óxido nítrico en el endotelio de nuestras arterias, la capa más interna, encargada de regular casi todo lo que pasa en una arteria, controlando vasodilatación, inflamación, coagulación, modulando el intercambio de nutrientes, la adhesión celular y la respuesta inmune.
- Disminución de la inflamación crónica:
- Inhibe la producción de TNF-α, IL-6 y proteína C reactiva (PCR), biomarcadores clave en la aterosclerosis.
- Modula la actividad de los macrófagos para evitar la conversión en células espumosas, un factor esencial en la formación de placas de ateroma.
- Aumento de la producción de óxido nítrico (NO):
- Activa el óxido nítrico sintasa endotelial (eNOS), promoviendo la vasodilatación y mejorando la circulación sanguínea.
- Evita la agregación plaquetaria y la formación de trombos, reduciendo el riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
- Reducción del estrés oxidativo:
- Disminuye la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), lo que protege al endotelio del daño oxidativo.
Testosterona y su efecto anti-aterogénico. Regulación de la homeostasis vascular y reducción del riesgo trombótico
La testosterona tiene un papel fundamental en la modulación de la coagulación y la homeostasis vascular, reduciendo la posibilidad de trombosis arterial.
- Disminución de la agregación plaquetaria:
- Regula la producción de trombomodulina, un potente regulador de la coagulación.
- Disminuye los niveles de fibrinógeno, reduciendo la viscosidad sanguínea y el riesgo de trombosis.
- Estabilización de la placa aterosclerótica:
- Favorece la proliferación de células del músculo liso vascular, fortaleciendo la estructura de la placa y reduciendo la probabilidad de ruptura.
Testosterona y su efecto anti-aterogénico. Beneficios metabólicos y reducción del riesgo de síndrome metabólico
- Aumento de la sensibilidad a la insulina:
- Mejora la señalización del receptor de insulina en músculo e hígado, reduciendo la resistencia a la insulina y el riesgo de diabetes tipo 2.
- Disminuye la producción hepática de glucosa y mejora el metabolismo lipídico.
- Reducción de la adiposidad visceral:
- Promueve la diferenciación de adipocitos en tejido subcutáneo en lugar de tejido visceral.
- Aumento de la masa muscular y metabolismo basal:
- Favorece la síntesis proteica y la conservación de masa magra, mejorando el metabolismo energético general.
Conclusión
Los estudios actuales indican que la testosterona reduce la progresión de la aterosclerosis y el riesgo de enfermedad cardiovascular mediante mecanismos antiinflamatorios, vasodilatadores y moduladores del metabolismo lipídico y glucémico.
Mecanismos clave:
- Mejora el perfil lipídico, reduciendo LDL y aumentando HDL.
- Protege el endotelio y estimula la producción de óxido nítrico.
- Disminuye la agregación plaquetaria y el riesgo trombótico.
- Optimiza la sensibilidad a la insulina y reduce la grasa visceral.
Así, la evidencia deja claro que optimizar los niveles de Testosterona tanto en hombres como en mujeres es una herramienta clave en la prevención cardiovascular. Y recordad que la salud de nuestras arterias es quizá lo más importante. Los eventos vasculares (infartos de miocardio, ictus, muerte súbita..) son la causa principal de muerte en el mundo occidental. Así que, si queremos vivir muchos años en plenitud, lo primero es cuidar la salud de nuestras arterias.
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